Por esto hay que estudiar online: Títulos de FP sin salidas y otros sin plazas

El martilleo que resuena en la nave, el de la aguja atravesando por primera vez la piel de un zapato, se escucha cada vez menos en el taller de calzado del instituto público La Torreta de Elda, Alicante. El motivo es que la matrícula de esta titulación de Formación Profesional lleva años languideciendo: tiene 13 alumnos, una cuarta parte de los que la profesora María José Soto, que lleva dos décadas dando clases en el ciclo, tuvo en los buenos tiempos, y un 78% de plazas vacantes. En casi todas las comunidades sucede lo mismo: algunos ciclos de FP tienen muy poca demanda, mientras miles de alumnos se quedan sin poder entrar en otros por falta de plazas. La enseñanza pública no es rápida a la hora de reorientar su oferta, y la privada aprovecha, entre otros factores, esa lentitud para crecer.

El sondeo realizado entre una decena de comunidades autónomas (el Ministerio de Educación no dispone de datos globales y una parte de los territorios no han contestado) refleja que entre un 12% y un 22% de las plazas se quedan sin cubrir. Hay excepciones, como Navarra, donde la matrícula se acerca al 100%, o Baleares, donde las vacantes se han reducido del 18% al 7% en cuatro años. Parte de las plazas sin ocupar proceden de títulos con demanda, pero que se ofrecen mucho. Como Gestión Administrativa (lo que se estudia para ser administrativo o recepcionista) en Canarias, donde puede cursarse en 40 institutos y el curso pasado quedaron 398 plazas vacías. En casi todas las comunidades hay, sin embargo, títulos que sencillamente muy pocos chavales quieren estudiar.

El hecho plantea cuestiones incómodas, como qué hacer con dichas titulaciones y, si desaparecen, con el profesorado que tienen asignado. Ainara Zubillaga, directora de Educación y Formación de la Fundación Cotec, y Rodrigo Plaza, responsable de FP de Comisiones Obreras, coinciden en que, además de poder reciclarse para dar clase en otras titulaciones (o en una actualización de las suprimidas), dichos docentes atesoran unos conocimientos que van más allá de la disciplina que enseñan en el aula, que podrían aprovecharse para impulsar el gran despliegue de la Formación Profesional que ha lanzado el Ministerio de Educación y persigue la nueva ley de FP. Podrían realizar funciones que el sistema necesita y no están bastante atendidas, como la orientación y el acompañamiento de los alumnos, la vinculación de los centros educativos con las empresas, la acreditación de competencias profesionales, y la formación de docentes, aseguran.

En Elda, María José Soto preferiría seguir dando clases: “Yo me reciclaría. Me iría a tapicería, de automóvil, de muebles. Porque trabajan con los mismos materiales que nosotros, aunque a diferente escala”, dice. Las razones por las que una titulación entra en declive son variadas. En el caso del ciclo medio de Calzado y Complementos de Moda, Sara Villaescusa, jefa de estudios en el instituto de Elda, lo atribuye, en parte, a la imagen de precariedad que se ganó la industria zapatera en las comarcas del Vinalopó a base de tratar mal a sus trabajadores durante décadas: “Los malos contratos, los malos horarios, el trabajo en b… hicieron mucho daño. Aquí se presentan padres que me dicen: ‘A mi hijo no lo han cogido en su primera opción, ni en la segunda, y estamos buscando otra’. Les ofrezco el ciclo de calzado y me dicen que no, que no quieren que su hijo sufra lo que ellos recuerdan que conlleva trabajar en el calzado, que muchos vivieron en su momento”. Y ello, añade Villaescusa, pese a que ahora hay empresas, como las que tienen acuerdos con su instituto, que necesitan mano de obra, ofrecen condiciones laborales dignas y están dispuestas a contratar y empezar a pagar a los alumnos mientras estudian (la llamada formación dual).

Entre los títulos con bajísima demanda no hay solo actividades tradicionales. En Castilla-La Mancha, Eficiencia Energética y Energía Solar Térmica (un sector que ha tenido un gran despliegue en la comunidad autónoma) tuvo un 77% de vacantes el curso pasado. Irene Martínez, jefa de estudios del instituto de Virgen de Gracia, en Puertollano, Ciudad Real, cree que el ciclo ha perdido atractivo por la puesta en marcha de una versión por internet del mismo, que sí se llena con alumnos de toda España, muchos de los cuales lo cursan mientras trabajan. Y hay titulaciones, como las relacionadas con la hostelería y el turismo, que funcionan en ciertos sitios, pero no en otros. En Extremadura, Dirección de Servicios de Restauración (para ser maître o encargado de una cafetería) encabezan, junto a Construcción, la lista de vacantes, y en Cantabria lo hacen los ciclos de animación y guía turístico.

En Aragón, Excavaciones y Sondeos, el ciclo que enseña a ser minero, apenas cubrió el curso pasado el 15% de las plazas. Y en Asturias, Navegación y Pesca de Litoral, el 16%. “Y hay trabajo. En este sector nuestro mayor problema no son las cuotas pesqueras, sino la falta de relevo generacional”, comenta Indalecio Estrada, director del Instituto del Mar de Gijón, donde dicho ciclo medio renquea, mientras las titulaciones marítimas superiores van bien. “Hay casi tres millones de parados, pero eso no lo quiere casi nadie. A tus hijos tampoco los mandarías, si tienes otra opción”, comenta Enrique Pazos, director del instituto Ferrolterra, en A Coruña. En su centro el ciclo de Equipos Electrónicos de Consumo desapareció porque la gente dejó de reparar televisiones, radios y otros aparatos. Y los profesores que lo daban se reciclaron para impartir el ciclo Instalaciones de Telecomunicaciones.

Las administraciones aprovechan el elevado porcentaje de profesorado interino para cancelar titulaciones con poca demanda. Eso hizo Navarra a principio de curso con dos ciclos ante la paupérrima demanda alcanzada. “Si hubieran tenido profesorado funcionario, habríamos tenido un serio problema. Tener tanta temporalidad, que en general es muy pernicioso, en este caso nos permitió amortizarlos no contratando interinos”, afirma el director general de FP de la comunidad foral, Tomás Rodríguez Garraza. El plan de estabilización de los docentes, en marcha en toda España, hará mucho más difícil para las administraciones aplicar esa solución.

Hay ciclos de FP con una demanda altísima y unas pobres salidas laborales, como buena parte de los grados medios de Imagen y Sonido, advierte Rodrigo Plaza, de CC OO. Ello refleja, prosigue, que hay que mejorar la orientación que reciben alumnos y familias para elegir qué estudiar, y también las herramientas públicas de “evaluación, control y prospección” de la oferta de FP. “Para ajustarla a las demandas del respectivo territorio, y también de las personas. Porque no olvidemos que al final la elección de los estudios ha de ser una opción voluntaria”. Por razones estratégicas, añade Plaza, también debería preservarse una oferta mínima de ciertas titulaciones, como las asociadas a industrias que siguen en activo.

Es bueno que el sistema público no se deje “llevar por tendencias que pueden ser pasajeras”, señala Ainara Zubillaga, de la Fundación Cotec. Pero si se comprueba que hay titulaciones que ni tienen demanda entre el alumnado ni el mercado laboral las va a demandar, carece de sentido mantenerlas, “porque si no, esto no es la FP”. “El profesorado que se quede en tierra de nadie tiene un conocimiento pedagógico acumulado que puede poner al servicio del sistema educativo. No tiene que ser necesariamente un puesto de aula, sino figuras que ayuden a completar muchas lagunas que tiene el sistema y que ellos como docentes seguramente habrán demandado”.

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